
Laia Blanco, codirectora de una clínica de fisioterapia especializada en disfunciones del suelo pélvico, comparte su experiencia sobre el valor que puede aportar la tecnología NESA en pacientes con cuadros complejos en los que el sistema nervioso autónomo desempeña un papel determinante.
En su testimonio, explica que, en la práctica clínica, muchas de las molestias que deterioran la calidad de vida de los pacientes no responden únicamente a una lesión mecánica o a una alteración estructural, sino que están influidas por un componente autonómico que agrava los síntomas y condiciona su evolución. Desde esta perspectiva, destaca el interés de incorporar herramientas capaces de actuar sobre esa disfunción y complementar así el abordaje fisioterapéutico convencional.
Laia Blanco señala que la experiencia con NESA les ha permitido identificar perfiles en los que su aportación resulta especialmente relevante, como pacientes con dolor pélvico asociado a sensibilización, pacientes con ansiedad elevada, catastrofismo o quinesofobia, así como casos de vejiga hiperactiva. Según explica, la integración de esta tecnología en el tratamiento contribuye a reducir de forma significativa determinados síntomas y a potenciar los resultados del trabajo fisioterapéutico ya establecido.
Asimismo, pone el foco en un aspecto especialmente importante: la mejora de la calidad del sueño. Incluso en pacientes que no percibían inicialmente una alteración en este ámbito, la aplicación de NESA ha favorecido un descanso más reparador, un factor que considera clave para reforzar la recuperación global, optimizar la respuesta del organismo y favorecer la eficacia del resto de intervenciones terapéuticas.