Carlos Lorenzo, enfermero de la unidad de Urodinámica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, comparte su experiencia en el acompañamiento de pacientes con problemas de continencia y otras alteraciones urológicas funcionales, destacando la importancia de trabajar siempre con el objetivo de mejorar su calidad de vida. Con una larga trayectoria profesional, explica cómo este ámbito asistencial ha evolucionado de forma notable con el tiempo, permitiendo hoy abordajes más ágiles, pero sin perder la cercanía ni el seguimiento continuado que requieren muchos pacientes.
En su testimonio, subraya que una parte esencial de su trabajo consiste en acompañar a personas que a menudo llegan a consulta en situaciones de gran desesperación, con una fuerte limitación en su vida social y cotidiana por la inseguridad que les generan sus síntomas. En muchos casos, se trata de pacientes que han dejado de hacer actividades tan normales como ir al cine o al teatro por miedo a episodios de urgencia o pérdidas. Desde esta perspectiva, considera que el verdadero valor del tratamiento no está solo en reducir síntomas, sino en devolver seguridad, autonomía y bienestar.
Carlos Lorenzo explica además que llevan varios meses utilizando NESA y que la acogida por parte de los pacientes ha sido muy positiva, especialmente por la esperanza que depositan en esta nueva tecnología. Según indica, las comparaciones realizadas mediante test antes y después del tratamiento muestran una mejoría clara, reforzando así la percepción de que esta herramienta puede contribuir de forma significativa a optimizar la atención y la calidad de vida de los pacientes.