La Dra. Estela Lorenzo, ginecóloga especializada en endometriosis y dolor pélvico crónico, comparte su experiencia sobre el impacto que la tecnología NESA ha tenido en pacientes con sintomatología compleja y altamente invalidante, especialmente en aquellos casos en los que la respuesta clínica no podía explicarse únicamente por las lesiones anatómicas de la enfermedad.
En su testimonio, explica cómo muchas mujeres llegaban a la unidad de referencia buscando respuestas para síntomas como dolor generalizado, fatiga persistente, insomnio o falta de concentración, sin encontrar una solución satisfactoria dentro de los abordajes habituales. Fue precisamente esa necesidad de ir más allá lo que la llevó a explorar nuevas herramientas terapéuticas capaces de dar respuesta a pacientes que, hasta entonces, quedaban en un espacio intermedio dentro de los tratamientos disponibles.
La Dra. Lorenzo destaca que el interés por NESA surgió al comprender la plausibilidad biológica de su enfoque, centrado en la regulación del sistema nervioso autónomo, un elemento especialmente relevante en pacientes con dolor crónico. Según explica, su incorporación no sustituye otras herramientas, pero sí ha permitido mejorar síntomas que resultaban difíciles de abordar de forma eficaz por otras vías.
Más allá de la disminución del dolor, subraya que muchas pacientes describen una mejora global en su bienestar, con más energía, mejor descanso y una percepción positiva de cambio también por parte de su entorno. Para la unidad de dolor pélvico y mujer, concluye, NESA ha supuesto la posibilidad de ofrecer por fin una respuesta a pacientes que durante años habían permanecido en un auténtico limbo terapéutico.