
Isabel Rosas, ginecóloga con una amplia trayectoria profesional y una visión integrativa de la salud femenina, comparte su interés por la tecnología NESA y por el potencial que puede tener dentro de la práctica ginecológica. En su testimonio, explica que conoció esta herramienta a través de compañeras de otras especialidades y que su principal motivación para profundizar en ella surgió al comprobar su relación con el sistema nervioso autónomo, un ámbito que considera especialmente relevante en muchas alteraciones que afectan a las mujeres y para las que, en ocasiones, las opciones terapéuticas disponibles se reducen casi exclusivamente al uso de fármacos.
Desde su experiencia, destaca que NESA puede convertirse en una ayuda muy valiosa como complemento a otras técnicas, especialmente en aquellos cuadros donde la regulación global del organismo desempeña un papel importante. Señala además que lo que más le ha sorprendido es la rapidez de la respuesta en algunas pacientes, mencionando el caso de una mujer en tratamiento que mostró una evolución positiva en muy poco tiempo, algo que generó en ella una impresión especialmente favorable. A partir de esa experiencia, considera que esta tecnología puede tener utilidad en muchos otros problemas que aborda habitualmente en consulta.
Isabel Rosas subraya también su deseo de seguir estudiando y profundizando en este campo, convencida de que comprender mejor el sistema nervioso autónomo puede abrir nuevas vías terapéuticas en ginecología. Para ella, NESA representa una herramienta con gran proyección de futuro y con capacidad para enriquecer la atención clínica y ayudar a más mujeres de una forma más completa y personalizada.