José María Belló, fisioterapeuta del Centro de Fisioterapia Bello, presenta el caso de Mercedes, una mujer de 40 años con síndrome de Down que atravesaba un cuadro de insomnio y depresión de larga evolución. Según explica, el deterioro emocional se hizo especialmente evidente tras la pandemia, cuando Mercedes comenzó a mostrarse apagada, con menos energía, dificultades para expresarse y una pérdida notable de la alegría y la participación que la caracterizaban habitualmente. Ante esta situación, y tras hablarlo con ella y con su madre, el equipo decidió incorporar la tecnología NESA como parte del abordaje terapéutico.
La madre de Mercedes relata que la depresión se había mantenido durante aproximadamente dos años y medio, con síntomas intensos como temblores, tartamudez, retraimiento y una gran afectación en su vida diaria. A partir del tratamiento, comenzaron a observarse cambios muy positivos. Entre ellos, destaca una mejora evidente en el estado de ánimo, en la comunicación, en la participación en casa y en otros entornos, así como una recuperación progresiva de la vitalidad y la alegría habituales de Mercedes.
Tanto la familia como el fisioterapeuta subrayan que la evolución fue muy significativa y que el tratamiento supuso un antes y un después en su calidad de vida. El caso refleja cómo un abordaje complementario orientado a la regulación del sistema nervioso puede contribuir de forma importante al bienestar emocional, al descanso y al funcionamiento diario en pacientes con necesidades complejas.