Laura Gutiérrez, directora y fisioterapeuta de Consulting de Recuperación Global en Bilbao, presenta el caso de Rita, una mujer de 77 años con una larga trayectoria de alteración del sueño y dolor neuropático cronificado tras una intervención por síndrome del túnel carpiano. Según explica, la paciente llevaba aproximadamente dos años durmiendo muy pocas horas y con un descanso poco reparador, despertándose con gran facilidad y desarrollando progresivamente un miedo creciente a la noche. A este cuadro se sumaban sensaciones de rigidez, hormigueo, dolor residual en la mano y una importante carga de angustia y ansiedad que fue empeorando con el tiempo.
Desde la valoración clínica, el equipo interpretó el caso dentro de un contexto de sensibilización central y alteración del sistema nervioso autónomo, donde el dolor y el mal descanso se retroalimentaban. Por ello, se decidió incorporar NESA como herramienta principal para intervenir sobre esa desregulación y favorecer una mejora global del cuadro. Según relata la propia Rita, una de las primeras sensaciones positivas fue una mayor relajación corporal y una disminución progresiva de la angustia. Aunque la evolución ha sido gradual, debido a la complejidad y al tiempo de evolución del problema, comenzaron a observarse avances en la calidad del sueño y en el miedo anticipatorio a acostarse.
El objetivo actual del tratamiento es seguir mejorando el descanso, reducir la dependencia de medicación nocturna y lograr que desaparezca esa vivencia de ansiedad asociada al momento de dormir. El caso refleja el valor de un abordaje no invasivo en cuadros complejos donde sueño, dolor y angustia están profundamente conectados.