Maigualida, paciente venezolana, comparte un testimonio doble: el suyo propio y el de su hija pequeña, ambas con trastornos del sueño severos que se retroalimentaban mutuamente.
Su hija tenía pesadillas nocturnas que la hacían gritar y llamar a su madre varias veces cada noche, lo que llevó a Maigualida a desarrollar un sueño extremadamente ligero que ya no le permitía descansar. Llegó a los conductores por recomendación de una amiga, y al ver los resultados de NESA en su hija decidió probarla ella misma.
En la hija, los cambios llegaron a partir de la tercera semana: dejó de despertarse con pesadillas, las noches se volvieron tranquilas, y tras seis semanas de tratamiento el resultado se mantiene. En Maigualida, a partir de la quinta sesión el cambio fue notable: duerme profundamente, se despierta descansada a su hora habitual y cuando nota alguna alteración puntual recurre a sesiones de mantenimiento esporádicas. Usa también NESA durante el día para relajar la mandíbula, apuntando a un componente de bruxismo o tensión ATM.