El testimonio de Jaime y de Marc Van Zuilen, de la clínica Fisioterapia Alcobendas, muestra cómo un abordaje adaptado puede generar mejoras relevantes en pacientes pediátricos con alteraciones del sueño, estrés y dolor musculoesquelético.
Jaime, de 10 años, acudió a consulta con problemas de insomnio, molestias físicas y un nivel de estrés que también repercutía en su bienestar diario, en el colegio y en su práctica deportiva. A partir de esta valoración, se planteó un tratamiento progresivo con tecnología NESA, ajustando la duración y los programas a su edad y evolución.
Según explica el equipo, una de las primeras mejoras observadas fue la calidad del sueño. Aunque inicialmente el propio Jaime no percibía con claridad el cambio, su entorno sí comenzó a notar un descanso más profundo, menos despertares nocturnos y una mejor disposición por las mañanas. Con el paso de las sesiones, también se hizo evidente una disminución del dolor y una mejor respuesta física en actividades cotidianas y deportivas.
En su testimonio, Jaime destaca sentirse más descansado, menos estresado y con menos dolor, lo que ha repercutido de forma positiva en distintos aspectos de su rutina. Este caso pone en valor la importancia de atender de forma integral síntomas que, aunque a veces se presentan de manera dispersa, influyen de forma directa en el bienestar global del paciente. En edades tempranas, mejorar el sueño, reducir la tensión y favorecer una mayor calma puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida.