Laura Gutiérrez, directora y fisioterapeuta de Consulting de Recuperación Global en Bilbao, presenta el caso de Aiora Rentería, una mujer de 48 años que acudió a consulta tras un postoperatorio y un tratamiento oncológico que habían dejado como secuelas dolor visceral, dificultades para recuperarse físicamente y una importante afectación emocional. Aunque inicialmente la paciente llegó buscando ayuda para aliviar el dolor y trabajar la recuperación de la zona intervenida, pronto se hizo evidente que el cuadro iba más allá del componente puramente físico, con ansiedad intensa, alteraciones importantes del sueño y una sensación general de agotamiento que estaban interfiriendo directamente en su evolución.
Ante esta situación, se decidió incorporar NESA como parte del tratamiento, con el objetivo de mejorar la calidad del sueño y reducir la ansiedad, factores que, según explica la terapeuta, influyen directamente en la percepción y el mantenimiento del dolor. Tras varias sesiones, la paciente empezó a notar mejorías progresivas no solo en el descanso y en la sensación de angustia, sino también en el dolor y en su capacidad para afrontar mejor el proceso de recuperación. Aiora destaca especialmente el hecho de haber conseguido regular el sueño y reducir la necesidad de medicación, algo que considera uno de los cambios más relevantes de toda la experiencia.
El caso refleja cómo, en pacientes que atraviesan procesos médicos complejos, actuar sobre la regulación del sistema nervioso puede tener un efecto global muy positivo, ayudando a disminuir la ansiedad, mejorar el descanso y favorecer una recuperación más estable y llevadera.