
Laia Blanco, fisioterapeuta experta en disfunciones del suelo pélvico y codirectora de RAP Barcelona, presenta el caso de Cristina, una paciente con un cuadro clínico especialmente complejo, marcado por siete u ocho enfermedades minoritarias crónicas que afectaban de forma importante a su calidad de vida. Cristina llegó a Barcelona para ser atendida en un hospital y, paralelamente, buscar apoyo especializado en fisioterapia para un problema urinario que hasta entonces no había encontrado solución efectiva.
Según se expone en el testimonio, la paciente convivía con patologías de origen vascular, digestivo y del tejido conectivo, entre ellas el síndrome de Ehlers-Danlos, además de un trastorno del sistema nervioso autónomo. Todo ello generaba una fuerte presión sobre la vejiga y una sensación imperiosa y constante de deseo miccional, hasta el punto de necesitar ir al baño cada pocos minutos. Ante esta situación, el abordaje fisioterapéutico se centró en descongestionar la pelvis y mejorar los síntomas desde una perspectiva funcional, incorporando además la tecnología NESA como herramienta de apoyo.
Laia explica que, más allá del componente mecánico, existía también un proceso de sensibilización, de modo que el cerebro había aprendido a interpretar cualquier señal de esa zona como necesidad urgente de orinar. La combinación del tratamiento permitió mejorar de forma significativa esta situación. Cristina relata que pasó de ir al baño cada diez minutos a poder permanecer toda una tarde fuera de casa sin necesidad de hacerlo, recuperando así tranquilidad y esperanza en su evolución.