Stefhanie Kauffmann, fisioterapeuta experta en suelo pélvico y codirectora de RAP Barcelona, presenta el caso de una joven de 19 años que acudió a consulta con un cuadro complejo de dolor pélvico crónico, vulvodinia, síndrome de dolor vesical y una frecuencia miccional muy elevada que condicionaba intensamente su vida diaria. La paciente refería dolor persistente en la vulva, sensación constante de infección urinaria pese a no tenerla y necesidad de orinar entre diez y quince veces al día, lo que había reducido de forma notable su vida social, su comodidad corporal y su bienestar general.
Durante la valoración, el equipo detectó además un contexto de elevada exigencia académica y un sistema nervioso claramente en estado de alerta, acompañado de hipertonía muscular e inestabilidad postural. Ante ello, se propuso un tratamiento combinado que integraba sesiones con NESA, trabajo individual en consulta y pautas para el domicilio, con el objetivo de abordar tanto la dimensión física como la neurofisiológica del problema.
Según explica Stefhanie, tras diez sesiones la evolución fue claramente positiva. El dolor dejó de ser persistente, la paciente recuperó la capacidad de hacer actividad física y de socializar, volvió a usar ropa que antes le resultaba insoportable por la sensación de ardor y pasó de orinar cada media hora a hacerlo cada tres horas. El caso refleja cómo un abordaje integral puede devolver estabilidad, funcionalidad y calidad de vida en pacientes jóvenes con cuadros pélvicos altamente limitantes.