Laia Blanco, fisioterapeuta experta en disfunciones del suelo pélvico y codirectora de RAP Barcelona, presenta el caso de Ana, una paciente con dolor pélvico crónico de larga evolución que, en el momento de llegar a consulta, se encontraba en una situación de gran afectación física y emocional. Según se explica en el testimonio, el dolor condicionaba de forma intensa su vida diaria, influyendo en aspectos tan básicos como la ropa que podía utilizar, su vida social, laboral y de pareja. El abordaje inicial requirió un trabajo multidisciplinar en el que intervinieron fisioterapia, psicología y psiquiatría, lo que le permitió recuperar progresivamente una vida funcional y estable.
Con el tiempo, Ana logró una evolución muy positiva, hasta el punto de retomar una vida completamente normal y mantener únicamente sesiones periódicas de fisioterapia. Sin embargo, seguía siendo una persona especialmente sensible al estrés y a la ansiedad, factores que en momentos de crisis repercutían directamente en su estado físico y en la reaparición del dolor.
En ese contexto, la incorporación de NESA se planteó como una herramienta de apoyo para intervenir de forma más rápida sobre esos episodios agudos. Según relata la propia paciente, tras diez sesiones experimentó una reducción clara del nivel de estrés, ansiedad y miedo, llegando incluso a relajarse profundamente durante el tratamiento. Esta mejoría se tradujo en una disminución rápida del dolor y en la recuperación de su equilibrio habitual. Ana valora así NESA como un recurso complementario al que poder recurrir en momentos de mayor desregulación emocional o física.