
El testimonio de Albert Moreno, fisioterapeuta y osteópata, director de Upline Clinic en Barcelona, y de Carmen Carrete, paciente con un largo historial de dolor crónico, refleja el valor de un abordaje integrativo orientado a mejorar la calidad de vida en casos complejos y de larga evolución.
Carmen convive desde hace años con múltiples patologías, entre ellas poliartrosis, dolor persistente, alteraciones del sueño, fatiga crónica y limitaciones derivadas de un proceso clínico prolongado. A esta situación se sumaban también la ansiedad asociada al dolor y un importante deterioro del descanso nocturno, que condicionaba de forma directa su bienestar diario.
Ante este cuadro, el equipo decidió complementar el tratamiento conservador de fisioterapia y osteopatía con la tecnología NESA, con el objetivo de actuar sobre la fatiga, la calidad del sueño y la regulación del sistema nervioso autónomo. Según explica Albert Moreno, esta integración ha permitido trabajar de forma más global el equilibrio entre el sistema simpático y parasimpático, favoreciendo una respuesta más estable del organismo.
Por su parte, Carmen destaca una mejora clara en su sensación de relajación, en la disminución de la ansiedad y, especialmente, en la calidad del descanso. Pasar de dormir apenas tres o cuatro horas a alcanzar noches de cinco o seis horas ha supuesto un cambio muy relevante en su día a día. Este caso pone de relieve cómo una estrategia terapéutica combinada puede contribuir de forma significativa a reducir el impacto del dolor crónico y recuperar una mayor estabilidad y bienestar.