Alfredo Arias acudió inicialmente a consulta por molestias musculoesqueléticas, pero durante el proceso comentó además la presencia de un eczema numular importante en pies y manos, junto con problemas de sueño, insomnio y cansancio matinal. A partir de esta combinación de síntomas, el equipo le propuso incorporar NESA como parte del abordaje terapéutico, con la intención de intervenir no solo sobre la sintomatología física, sino también sobre los factores de tensión y descanso que parecían influir en su evolución.
Según relata el propio paciente, tras unas quince o dieciocho sesiones comenzó a notar una mejora muy clara en la profundidad del sueño. Ese cambio en el descanso repercutió positivamente en su energía diaria, en su sensación general de bienestar y en su estado de ánimo, devolviéndole una mayor tranquilidad al irse a dormir y una sensación de plenitud que antes no experimentaba. Para Alfredo, uno de los cambios más importantes fue precisamente volver a acostarse con confianza, sabiendo que iba a descansar mejor.
Además, aunque el eczema no desapareció por completo, sí observó una disminución notable de su intensidad, especialmente en los periodos más vinculados al estrés. El caso pone de manifiesto cómo la mejora del descanso y la regulación interna pueden tener un impacto positivo en cuadros físicos que empeoran con la sobrecarga sostenida, reforzando la idea de un abordaje global del paciente.