Este testimonio recoge la experiencia de una paciente que describe cómo era su vida antes de iniciar el tratamiento: dolor diario, mal descanso, cansancio constante y una sensación permanente de arrastrarse durante el día. Según relata, llevaba conviviendo con el dolor prácticamente desde la juventud, lo que había normalizado en parte una rutina de esfuerzo continuo en la que debía seguir atendiendo a su familia, al trabajo y a las exigencias cotidianas, a costa de llegar completamente agotada al final de la semana. El fin de semana, lejos de ser un espacio de disfrute, se convertía sobre todo en un tiempo necesario para recuperarse físicamente.
En este contexto, explica que la terapia NESA ha supuesto un cambio muy importante en su calidad de vida. Destaca especialmente la mejoría en los síntomas asociados a la fibromialgia, con una reducción clara del dolor en zonas como rodillas, tobillos y hombros. También subraya el impacto positivo sobre la fatiga, uno de los aspectos que más condicionaban su bienestar y su funcionalidad diaria. Además, menciona la desaparición de otros dolores asociados, lo que refuerza su percepción de que el tratamiento ha tenido un efecto global sobre su estado general.
La paciente resume su experiencia afirmando que ahora puede sentirse con energía durante toda la semana, en contraste con la sensación previa de agotamiento continuo. Para ella, NESA se ha convertido en una terapia ideal porque le ha permitido recuperar bienestar, descanso y una vida cotidiana mucho más llevadera.