Paciente – Mari Cruz

Paciente

«Mi día a día era una continuidad de sufrimiento. Desde el primer día noté mejoría; incluso ahora puedo agacharme, lo que antes no podía hacer sin ayuda.»

Descripción del video

Este testimonio recoge la experiencia de una paciente que convivía con un cuadro de dolor crónico generalizado acompañado de insomnio, contracturas, dolor difuso por todo el cuerpo y migrañas muy intensas. Según relata, la sintomatología afectaba de forma global a su organismo y a su vida diaria, hasta el punto de no poder identificar un único foco de dolor, sino una sensación constante de malestar generalizado que condicionaba tanto su descanso como su capacidad funcional. Las noches en vela, el agotamiento acumulado y la imposibilidad de recuperarse físicamente hacían que su día a día resultara extremadamente difícil.
La paciente explica que su situación era tan limitante que incluso acciones simples, como agacharse y volver a levantarse, se habían convertido en un problema. Además, el trabajo tampoco ayudaba, ya que las exigencias físicas superaban claramente lo que su cuerpo podía tolerar en ese momento. En este contexto, comenzó el tratamiento tras la recomendación de su médico, en quien confiaba plenamente, y desde las primeras sesiones empezó a notar una mejoría muy significativa.
Según describe, tras dos meses de tratamiento continuado el cambio fue muy importante. No solo disminuyó el dolor generalizado, sino también la intensidad y frecuencia de las crisis más severas, incluidas migrañas incapacitantes que antes podían prolongarse durante días. Para ella, la experiencia supuso una recuperación profunda de bienestar y funcionalidad, hasta el punto de sentir que había vuelto a recuperar su vida.

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