Rosa Marín, fisioterapeuta con 25 años de experiencia en el Centro María Luján, comparte un caso clínico especialmente llamativo por su complejidad y por los resultados inesperados obtenidos.
La paciente llegó con secuelas de una operación de muelas del juicio realizada 10 años antes: dolor en la articulación temporomandibular, parestesias en la lengua y pérdida parcial de la percepción de sabores en la zona media lingual — síntomas de origen neurálgico que habían persistido durante una década sin solución. Rosa planteó el tratamiento con NESA de forma exploratoria, combinando el programa de relajación muscular para la ATM con el programa 9 del trigémino directamente sobre la articulación, siempre en combinación con otras técnicas.
Los resultados superaron todas las expectativas: las cefaleas desaparecieron por completo, el dolor en la ATM remitió — precisamente por su origen neurálgico —, y lo más sorprendente fue que la paciente comenzó a recuperar la percepción de sabores en la lengua tras 10 años de alteración sensitiva. El trabajo multidisciplinar con logopeda complementó los resultados.
Un caso que abre una ventana hacia el tratamiento de secuelas neurológicas crónicas de procedimientos odontológicos con NESA.