Michelle trabaja en la unidad de ginecología de su centro y describe su labor como muy gratificante, aunque también compleja. Explica que muchas pacientes llegan desorientadas porque los problemas ginecológicos siguen siendo un tema poco hablado y rodeado de tabú. Por ello, defiende la importancia de que las mujeres puedan hablar con confianza sobre sus síntomas, compartir experiencias y buscar ayuda.
Entre los problemas que más tratan en ginecología menciona el suelo pélvico y las infecciones urinarias y vaginales. Señala que se sienten privilegiados por empezar a utilizar esta técnica, destacando que es indolora y que ayuda a que las pacientes se sientan con mayor confianza. Describe el proceso como sencillo: preparan una habitación exclusiva donde la paciente puede relajarse durante una sesión de aproximadamente una hora.
Michelle afirma que las pacientes transmiten muy buenas valoraciones, sintiéndose más cómodas y seguras en su día a día. El caso que más le ha sorprendido fue el de una paciente que necesitaba ir al baño cada cinco minutos y que actualmente puede hacer una vida normal, llegando incluso a estar hasta cinco horas sin ir al baño.
Para ella, esta tecnología merece la pena por su facilidad de uso y por la posibilidad de ayudar en distintas patologías.