Marta Guanche relata su experiencia tras sufrir un accidente de tráfico que le dejó una lesión en el nervio cubital del brazo derecho. Después de la intervención quirúrgica desarrolló un síndrome de Sudeck, con una limitación funcional muy severa del brazo, dolor continuo, calambres intensos y un descanso nocturno profundamente alterado. Durante años pasó por la clínica del dolor y recibió numerosos tratamientos sin conseguir controlar de manera efectiva la sintomatología, alternando entre periodos de dolor intenso y episodios de calambres que le impedían descansar y mantener una vida normal.
Ante esta situación, decidió iniciar tratamiento con NESA. Según explica, desde las primeras sesiones comenzó a notar cambios, especialmente en la calidad del sueño, uno de los aspectos que más deteriorados tenía desde hacía tiempo. A medida que avanzó el tratamiento, los calambres nocturnos desaparecieron y el dolor disminuyó de forma muy significativa, hasta el punto de pasar de una situación de dolor persistente a otra en la que prácticamente podía vivir sin dolor.
Aunque con el tiempo hubo alguna recaída y el proceso se vio interrumpido por la pandemia, la mejoría global se mantuvo. Marta destaca además avances funcionales importantes, como poder sostener peso, mantener el brazo en alto o realizar tareas cotidianas con mayor fuerza y control. Para ella, el mayor logro ha sido recuperar calidad de vida, reducir medicación y volver a realizar actividades que antes eran imposibles.