Magdalena Borreguero, supervisora de consultas externas del Hospital Don Benito-Villanueva, pone el foco en el impacto real que pueden tener los problemas de incontinencia y otras alteraciones del suelo pélvico en la vida cotidiana, íntima y emocional de muchas personas. En su testimonio, subraya que estas situaciones siguen rodeadas de vergüenza, silencios y complejos, lo que hace que muchas pacientes retrasen la búsqueda de ayuda pese a que los síntomas afectan de forma muy directa a su bienestar, a sus relaciones personales y a actividades tan cotidianas como salir al cine o mantener relaciones sexuales con normalidad.
Desde esta perspectiva, destaca la importancia de contar con profesionales especializados y con un entorno sanitario que genere confianza para que el paciente pueda expresar con libertad lo que le ocurre. Según explica, la incorporación de esta nueva tecnología en el hospital representa un avance muy importante, especialmente para mujeres con incontinencia y prolapsos, ya que permite ofrecer una alternativa terapéutica indolora, accesible y con resultados que ya empiezan a hacerse visibles en la práctica clínica.
Magdalena pone además en valor que este tratamiento esté disponible dentro del sistema público de salud, facilitando que más personas puedan beneficiarse de él sin depender de recursos privados. Para ella, el verdadero éxito de esta intervención está en devolver a las pacientes una vida más normalizada, con menos limitaciones, menos estrés y mayor libertad para desenvolverse en su día a día. Su mensaje final es claro: perder la vergüenza, pedir ayuda y aprovechar una oportunidad terapéutica que puede mejorar de forma muy significativa la calidad de vida.