Elba Zamorano trabaja en el Instituto Terapia y Movimiento de Madrid y está especializada en suelo pélvico. Explica que, desde que cuentan con la máquina NESA, han observado un flujo cada vez mayor de pacientes que la utilizan, tanto por recomendación del propio centro como por pacientes que llegan desde fuera. Señala que, aunque antes ya conseguían mejoras con sus tratamientos, con NESA esa evolución parece producirse de forma más rápida.
Durante su intervención, destaca un caso clínico de una mujer con tendinopatía aquílea a la que llevaban tratando durante varios meses con distintas terapias, sin que refiriera mejoría. Tras utilizar NESA durante aproximadamente diez sesiones o algo más, observaron mejoría tanto en la tendinopatía a nivel ecográfico como en otros aspectos que no eran el foco principal del tratamiento, como el sueño y la incontinencia.
Este caso les llevó a considerar NESA como una terapia más global. Elba valora especialmente su versatilidad y facilidad de aplicación, ya que no requiere un conocimiento específico de la musculatura más allá de colocar correctamente los electrodos.
También señala que la recomendaría a psicólogos que quieran mejorar su atención en sala durante el tratamiento. Para ella, el éxito consiste en poder atender una cantidad abordable de pacientes y tratarlos lo mejor posible.