César Contreras, fisioterapeuta con varias clínicas, comparte su visión sobre el papel transformador de NESA en el tratamiento de pacientes complejos, especialmente aquellos con pluripatología y componente autonómico subyacente.
Su motivación principal es clara: el sistema nervioso autónomo siempre ha sido el «hueso duro de roer» para los fisioterapeutas, esa parte difícil de abordar donde los pacientes más complejos se estancan. Ve en NESA la oportunidad de llegar precisamente ahí, respaldado por una evidencia científica creciente y por experiencias con familiares que le han generado convicción.
Describe un perfil de paciente muy reconocible: alguien que llega con un dolor difuso y cambiante, sin causa estructural clara, que al indagar esconde problemas laborales, familiares o emocionales profundos. Para estos casos, la neuromodulación no invasiva actúa sobre el sistema nervioso autónomo que regula todas esas emociones y respuestas, desbloqueando el tratamiento.
Su propuesta con NESA es tratar en paralelo: el problema agudo que motiva la consulta y los problemas añadidos crónicos — insomnio, depresión, fatiga, ansiedad — que lo perpetúan. Subraya que un paciente que no duerme bien no puede recuperarse, ya que la noche es cuando las células se reparan y el cuerpo recupera energía.