
Fátima, paciente de Químico de los Vinos, comparte su experiencia con NESA tras desarrollar un insomnio post-maternidad: después de dar a luz, su sueño cambió radicalmente — cualquier mínimo ruido o movimiento del bebé la desvelaba y no conseguía retomar el sueño profundo. Estuvo varios meses en esa situación hasta que un familiar le explicó el funcionamiento de NESA.
Tras seguir el tratamiento indicado notó un cambio radical: recuperó el sueño profundo, se levantaba sin pesadez ni dolor de cabeza, descansada y llena de energía a pesar de los despertares nocturnos propios de tener un bebé. Lo que antes era un despertar sin retorno, ahora es una pausa de la que vuelve fácilmente al sueño.
Actualmente usa NESA de forma puntual como mantenimiento preventivo: cuando nota que el estrés o el cansancio vuelven a desestabilizar su descanso, retoma el tratamiento y recupera rápidamente la calidad del sueño.