
Isabel González, odontóloga con consulta propia en Madrid llamada EDA Clínica Dental, descubrió NESA a través de su hermana, que llevaba años trabajando con la tecnología y le transmitió los beneficios que podría aportar a sus pacientes.
Aunque viene del mundo odontológico, su visión de NESA es completamente integradora: asistiendo a conferencias de uroginecología, traumatología y otras especialidades, constantemente identifica características de sus propios pacientes que podrían beneficiarse de la tecnología — convirtiéndose en un puente entre disciplinas para ofrecer una atención más completa.
Destaca la base eléctrica del cuerpo como fundamento de NESA, un conocimiento que considera evidente y básico pero que, sorprendentemente, ha estado apartado del día a día clínico durante demasiado tiempo. Cuando empiezas a profundizar en él, todo cobra sentido: impulsos nerviosos, transmisiones eléctricas, el cuerpo funcionando como un sistema integrado.
Su actitud es de convicción genuina: «cuando creo en algo lo vivo». Se siente orgullosa de poder ofrecer esta tecnología en su consulta y de actuar como facilitadora para que sus pacientes accedan a lo mejor disponible.