Sonia Martín

fisioterapeuta, clínica Fisiohermántica en Salamanca

«En unas 8 o 9 sesiones dejó el bastón; lo llevaba en la mochila por si acaso, pero ya no lo utilizaba.»

Descripción del video

Sonia Martín es fisioterapeuta y dirige, junto a su marido, la clínica Fisiohermántica, en el centro de Salamanca, donde trabajan seis fisioterapeutas especializados en lesiones de traumatología y también en bruxismo. En este testimonio explica cómo llegó a la neuromodulación no invasiva: una paciente que ya la había probado en otra clínica empezó a hablarle de lo bien que se encontraba —con menos sintomatología, mejor descanso y menos ansiedad— y a compartir con ella vídeos sobre la tecnología, lo que les llevó a conocerla en la feria FisioExpo y, finalmente, a incorporarla a su clínica.

Comparte un caso que le resultó especialmente llamativo y gratificante: el de una paciente con esclerosis múltiple a la que ya atendía con ejercicio terapéutico y que, tras un brote, había tenido que empezar a caminar con bastón después de meses sin necesitarlo. Relata que comenzaron a trabajar con esta tecnología para abordar la fatiga y el equilibrio que la paciente refería.

Según cuenta, en torno a ocho o nueve sesiones la paciente dejó de usar el bastón —que seguía llevando en la mochila solo por precaución— y en su entorno laboral, donde no había comentado que se estaba tratando, le preguntaban qué estaba haciendo diferente al notarla con más energía y mejor. Para Sonia, haber acompañado esa evolución ha sido una experiencia muy positiva. Su testimonio refleja el valor que concede a sumar esta herramienta a su trabajo en la clínica.

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