Albert Moreno, fisioterapeuta, osteópata y director de Upline Clinic en Barcelona, presenta el caso de Carina, una paciente de 35 años, médica residente de radiología, que acudió a consulta por un cuadro de dolor cervical y de espalda muy intenso que estaba afectando de forma importante a su bienestar general. Según explica, esta situación coincidía con un momento de alta exigencia laboral, turnos prolongados, falta de sueño, estrés acumulado, ansiedad y un contexto de depresión que agravaba aún más la sintomatología física.
Tras la valoración inicial y la anamnesis, el equipo identificó que el origen del problema no se limitaba únicamente a la esfera musculoesquelética, sino que existía un claro componente psicosocial que estaba contribuyendo al mantenimiento del dolor. En este contexto, se planteó un abordaje combinado, incorporando NESA como complemento a la terapia física convencional, con el objetivo de trabajar sobre la regulación del sistema nervioso autónomo y favorecer una mejor respuesta global del organismo.
Según relata la propia paciente, el tratamiento le permitió notar una mejora progresiva no solo en el dolor, sino también en la ansiedad, el estrés, la capacidad para afrontar el día a día y la calidad del descanso. Además, destaca haber recuperado energía y mayor sensación de calma. El seguimiento clínico, apoyado en valoraciones objetivas durante todo el proceso, confirmó una evolución positiva y una mejora significativa en su calidad de vida.