Miguel Sánchez, fisioterapeuta, comparte su experiencia con NESA destacando desde el primer momento la rentabilidad económica del dispositivo, considerando que la inversión no debería ni cuestionarse — siempre supone una mejora en la calidad del servicio y en la salud del paciente.
Su motivación para apostar por NESA fue clara: abarcar patologías que con sus herramientas anteriores se quedaban cortas y ofrecer mejores resultados en casos donde no llegaba.
Su caso clínico estrella es una mujer con fibromialgia de 7-8 años de evolución, muy medicada y con mala calidad de vida a pesar del tratamiento farmacológico. En 8-10 sesiones comenzó a notar cambios significativos y a reducir la medicación. Tras 14-15 sesiones está completamente sin medicación en su día a día, con una calidad de vida notablemente mejor y realizando tareas que antes le eran imposibles. Tanto la paciente como el equipo reconocen el resultado como un éxito extraordinario.