Marina Virolés, fisioterapeuta con 28 años de experiencia, dirige su propio centro en Girona desde hace 19 años, especializado en traumatología, deportistas no de élite, columna vertebral y dolor crónico. Su sello diferenciador es la dedicación personal y el trato humano, en contraposición a la tendencia de convertir al paciente en «un número».
Sus principales casos con NESA son distrofia simpática refleja y fibromialgia, donde observa mejoras significativas desde los primeros 15 días: reducción del dolor, de la fatiga y especialmente de la calidad del sueño. Destaca un efecto paradójico pero muy positivo en fibromialgia: los pacientes están más activos durante el día y a la vez descansan mejor por la noche, rompiendo el círculo vicioso de fatiga diurna e insomnio nocturno. También señala mejoras en el dolor neuropático, una dimensión que otras técnicas de su arsenal no consiguen abordar.
Su modelo de uso es predominantemente pasivo y simultáneo: el paciente lleva NESA durante 45-60 minutos en una zona tranquila de la clínica mientras ella trabaja en paralelo con otros pacientes, optimizando el tiempo y generando una rentabilidad doble — económica y terapéutica. En pacientes de mutua, NESA se ofrece como tratamiento complementario de pago adicional.