Estefanía Canet, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, trabaja en la Clínica María González, con sedes en Valencia y Burjassot. Explica que una de las principales razones para confiar en la tecnología NESA fue la posibilidad de tratar al paciente de forma global, especialmente en casos de larga evolución y con implicación del sistema nervioso autónomo.
Como caso clínico destacado, menciona a una paciente con un quiste acuoso a nivel de la raíz ciática, pendiente de una intervención quirúrgica y con dolor intenso que no conseguía controlar ni con medicación. La paciente no dormía más de un par de horas seguidas y no encontraba una postura cómoda. Tras explicarle el tratamiento con NESA, decidió probarlo y, desde la primera sesión, comenzó a notar mejoría: dormía cuatro o cinco horas seguidas y el dolor pasó a ser más soportable.
Estefanía destaca como virtudes de NESA su amplio campo de acción y la posibilidad de abordar pacientes con perfiles muy diferentes, desde lesiones como un esguince de tobillo hasta patologías centrales o de larga evolución. También considera que puede ser una herramienta útil y rentable para clínicas, especialmente en trastornos del sueño y casos donde la terapia manual tiene menos margen de actuación.