
Enrique es fisioterapeuta y dirige su propia consulta, Solís Fisioterapia, en Asturias, donde se dedica principalmente a atender a personas con dolor complejo y fibromialgia. En este testimonio explica cómo ha evolucionado su forma de trabajar tras incorporar la neuromodulación no invasiva a su práctica clínica.
Relata que, antes de conocer esta tecnología, su abordaje era multimodal, combinando técnicas de rehabilitación como el ejercicio terapéutico con la integración de cambios en el estilo de vida. La incorporación de las microcorrientes, según describe, le ha permitido dar un paso más, al poder trabajar sobre el sistema nervioso autónomo y sumar esa herramienta a su enfoque para ayudar a mejorar el dolor y acelerar los procesos de recuperación de sus pacientes.
Como ejemplo, comparte el caso de una persona que acudió por dolor cervical y que refería además mareos y sensaciones incómodas relacionadas con su estabilidad, sin que existiera a nivel médico una causa aparente que lo justificara. Enrique cuenta que fue con el uso de esta tecnología cuando empezaron a producirse cambios que antes no lograban solo con la terapia manual o la rehabilitación de la musculatura cervical, hasta que, al poco tiempo, el paciente le manifestó que esas sensaciones de inestabilidad habían desaparecido. Su testimonio refleja cómo esta herramienta ha ampliado las posibilidades de su trabajo con casos de dolor complejo.