Eudoxia López Peral, médico integrativa con toda una carrera previa en urgencias y 15-20 años en la medicina privada, comparte con gran entusiasmo y naturalidad su experiencia inicial con NESA en su clínica.
Su caso más memorable es una paciente con fibromialgia: en la segunda sesión, al terminar la terapia, se fue directamente a la feria de su pueblo. Al día siguiente su marido llamó a la clínica diciendo «¿qué le habéis hecho a mi mujer? Tenía un cohete, no le dolía nada y estaba feliz». Un resultado que ella misma califica de pasada, precisamente porque NESA actúa sobre el sistema nervioso, que lo rige todo.
Destaca el valor operativo de la tecnología: mientras el paciente está tumbado una hora en tratamiento pasivo — y literalmente se queda dormido — el médico puede atender consultas y realizar otras tareas en paralelo, multiplicando la eficiencia de la clínica sin sacrificar la calidad del tratamiento.
Su filosofía clínica es simple y directa: buscar siempre lo que mejore al paciente, y el éxito para ella es que el paciente salga dando abrazos y diciendo «qué bien estoy».