Diana Santos, fisioterapeuta de Salamanca, comparte su experiencia con NESA desde una clínica que ha ido incorporando distintas disciplinas a lo largo de los años, buscando siempre ampliar el abanico terapéutico más allá de la terapia manual.
Su caso clínico más destacado es una paciente de 52 años con fibromialgia desde los 32, que sigue con dolor, medicación y limitaciones físicas, pero que describe su estado actual como estar «en una nube» de bienestar y felicidad que no sabe explicar. El cambio físico aún no ha llegado del todo, pero el cambio en su estado emocional y calidad de vida percibida ya es tan significativo que la paciente tiene un antes y un después claro con NESA. Para Diana, ese resultado ya justifica seguir explorando el tratamiento.
Desde su formación en osteopatía, valora especialmente que NESA permite llegar a un nivel más profundo del sistema nervioso central del que alcanzaba con técnicas manuales, y además ofrece un feedback de la evolución que antes no tenía. Define NESA como una apertura a un campo de trabajo mucho más amplio y profundo.
Su filosofía sobre la inversión en formación y tecnología es clara: siempre se devuelve de alguna forma — más pacientes, mejores precios o mayor amplitud de servicios — y no conocer algo impide incluso la posibilidad de descartarlo.