A. Garmendia, ginecóloga-obstetra en San Sebastián y responsable de una unidad de ginecología regenerativa, comparte su entusiasmo por la incorporación de NESA como una herramienta complementaria dentro del abordaje de pacientes con patologías crónicas en salud femenina. En su testimonio, explica que el contacto con esta tecnología surgió gracias al equipo de fisioterapia de suelo pélvico con el que trabaja, lo que les permitió empezar a explorar nuevas posibilidades terapéuticas en casos donde las herramientas convencionales no siempre logran resolver completamente la sintomatología.
Según relata, el principal atractivo de NESA es su potencial para ampliar la “paleta” de opciones terapéuticas disponibles en consulta, especialmente en pacientes con problemas persistentes y de difícil manejo. Destaca además la motivación que les genera poder contar con una tecnología no invasiva, versátil y con aplicación en distintos perfiles clínicos, así como la buena impresión que le han producido las experiencias compartidas por otros profesionales con más recorrido en su uso.
A. Garmendia subraya que todavía se encuentran en una fase inicial de implementación, pero afrontan esta etapa con grandes expectativas y con la voluntad de ir construyendo casuística propia. Para ella, NESA representa una oportunidad para enriquecer la práctica ginecológica, ofrecer respuestas más completas y seguir avanzando hacia una medicina más personalizada, interdisciplinar y centrada en mejorar la calidad de vida de las pacientes.