
Sandra es terapeuta NESA, fisioterapeuta y terapeuta holística, de 35 años, y ejerce en NESA Clinics Veelerveen, en los Países Bajos, donde trabaja junto a su colega Marike. En este testimonio explica cómo la neuromodulación no invasiva complementa su trabajo como fisioterapeuta, especialmente en pacientes con cuadros crónicos.
Relata que, como fisioterapeuta, se pueden lograr muchas cosas, pero que en las personas con dolencias crónicas el avance a menudo se estanca: han probado de todo y se quedan en un mismo punto. Según describe, es ahí donde esta tecnología ayuda a dar un paso más y a devolver calidad de vida, mediante microcorrientes que buscan reequilibrar el sistema nervioso, como una especie de «reset» que le permite volver a coordinar el organismo. Entre los cambios que observa menciona el alivio del dolor, la reducción de la fatiga, un mejor descanso, más energía, mayor tolerancia a los estímulos y más calma interior.
Explica que cada proceso parte de una entrevista y una valoración inicial, apoyada en un registro WeCardio que les ayuda a decidir si la persona es buena candidata y a orientar los programas más adecuados, y que trabajan en tramos de diez sesiones. Es cuidadosa al señalar que no puede predecir cuándo llegará el resultado ni garantizar un efecto completo, aunque en su experiencia la mayoría de los pacientes obtiene beneficio. Comparte, como caso especialmente bonito, el de una mujer que, tras diecinueve años de problemas de sueño, volvió a despertarse con el despertador después de veinte sesiones.