
Silvia, jugadora de balonmano del Sporting de La Rioja, comparte su experiencia con NESA desde la perspectiva de una deportista profesional con secuelas crónicas de una hernia discal operada en 2011. A pesar de años de fisioterapia, el dolor localizado persistía y era difícil de abordar completamente con tratamiento convencional.
Desde que comenzó el tratamiento — dos sesiones semanales de aproximadamente una hora — ha dejado de tomar antiinflamatorios, algo que era habitual para ella, y desde agosto no le ha molestado la zona. El primer beneficio que notó fue el descanso: desde las primeras sesiones dormía significativamente mejor, lo que se traducía en llegar a los entrenamientos con más energía — sus propias compañeras comentaban que llegaba «con un chute de energía» los días que se trataba.
A nivel deportivo, actualmente juega prácticamente 60 minutos completos en todos los partidos, y la recuperación post-partido y post-entrenamiento ha mejorado notablemente. Reconoce que a medida que pasan los años la recuperación cuesta más, y por eso valora especialmente el impacto de NESA en su rendimiento y bienestar físico general.