
«Pablo Hernández es fisioterapeuta y osteópata, y trabaja como autónomo en Zamora. En este testimonio explica cómo ha evolucionado su práctica tras incorporar la neuromodulación no invasiva. Relata que, antes de conocerla, su trabajo se basaba en la terapia manual, la osteopatía, la ecografía y las terapias invasivas y de neuromodulación percutánea, y que la neuromodulación transcutánea le sorprendió por su potencia, ampliando de forma notable el abanico de pacientes y problemas que puede abordar.
Describe un cambio de enfoque en su forma de trabajar: de centrarse en un problema concreto de cada paciente ha pasado a poder atender de manera más global y simultánea distintas dimensiones de su salud. Comparte, como caso especialmente significativo, el de una mujer que, tras un ictus isquémico y una dura pérdida personal, desarrolló un síndrome de Sudeck en el brazo derecho, con afectación de la movilidad y una hipersensibilidad que condicionaba enormemente su día a día, hasta el punto de no tolerar el roce de la ropa o las sábanas.
Relata que, tras redirigir el foco del tratamiento hacia ese brazo, la paciente experimentó en menos de diez sesiones una mejoría importante: recuperó movilidad y funcionalidad y redujo mucho la hipersensibilidad. Pablo subraya que el abordaje se combinó con otras terapias, y describe este caso como uno de los que más le han conmovido en su trayectoria.»