
Luis Palomeque es fisioterapeuta, formado desde 1993, con formación completa también en osteopatía y en psiconeuroinmunología clínica. En este testimonio reflexiona sobre cómo ha ido evolucionando su forma de diagnosticar y tratar a lo largo de su trayectoria, a medida que cambiaba el perfil del paciente y la patología crónica pasaba a ocupar buena parte de las consultas.
Explica que el dolor crónico y los problemas persistentes de larga evolución llevan casi siempre asociado un desequilibrio simpatovagal, una alteración del sistema nervioso autónomo que, en mayor o menor medida, forma parte incluso de la vida diaria y que, cuando se agudiza, deriva en sintomatología. Según relata, el abordaje del sistema nervioso autónomo —que como osteópata lleva años trabajando— cuenta cada vez con más evidencia científica y aporta beneficios notables a los pacientes.
En ese marco sitúa la neuromodulación no invasiva, que a través de microcorrientes le ayuda a favorecer ese equilibrio simpatovagal. Subraya que, si bien el trabajo manual y los cambios en el estilo de vida también inciden en el sistema nervioso autónomo, esta tecnología supone un pilar añadido para su abordaje, partiendo de la idea de que el organismo funciona también a nivel eléctrico. Su testimonio refleja una mirada clínica centrada en el papel cada vez más central del sistema nervioso autónomo en la consulta.