Carlos Serrano, fisioterapeuta, osteópata y gerente de la Clínica Serrano en Alicante, policlínica multidisciplinar con fisioterapia, entrenamiento personal, nutrición, podología y pilates, comparte cómo NESA transformó su visión terapéutica y amplió el perfil de pacientes de su clínica.
Conoció NESA durante la pandemia a través de Albert Moreno, y una frase le marcó especialmente: NESA como «una pata más de la mesa». Pero tras meses de uso su percepción evolucionó: para él es más bien «una habitación nueva», porque le ha abierto la puerta a pacientes que antes no llegaban a su clínica o con los que el tratamiento se quedaba a medias.
Los perfiles donde más impacto observa son fibromialgia, trastornos del sueño, estrés y ansiedad, pero también en el ámbito deportivo — con bastante volumen de deportistas — aplicándola entre competiciones y en la recuperación post-competición. Destaca además casos de trastorno del espectro autista, un perfil que antes no frecuentaba su clínica.
Valora especialmente la posibilidad de aplicar NESA de forma simultánea a la terapia manual, permitiendo al fisioterapeuta «estar en dos sitios a la vez», algo que ningún otro dispositivo le ofrecía. Para él, el sistema nervioso autónomo era el gran recurso sin herramienta, y NESA ha venido a cubrir ese vacío.