
Antonio Miguel Hijano, médico y director médico de clínica en Jerez de la Frontera, llegó a NESA por experiencia propia: durante años sufrió una enfermedad del sueño no diagnosticada que afectó gravemente su calidad de vida hasta que el tratamiento con NESA le permitió por fin tener un sueño reparador. Esta vivencia personal le ha convertido en un defensor apasionado del abordaje del sueño como prioridad clínica.
Denuncia que la medicina convencional, especialmente la pública, infravalora la patología del sueño incluso entre los propios especialistas, con un efecto directo en una población cada vez más enferma por causas derivadas del mal descanso. Defiende que las medidas no farmacológicas deben ser siempre el primer escalón terapéutico: rutinas de sueño, ausencia de pantallas, alimentación, ambiente y música, aspectos que hoy se ignoran sistemáticamente.
Su caso más destacado con NESA es una paciente que llevaba años durmiendo 3-4 horas: en la cuarta-quinta sesión duplicó sus horas de sueño. Además observa mejoras del sueño como efecto secundario positivo en pacientes tratados por otras patologías.
Está montando una unidad del sueño en su clínica con enfoque integral y multidisciplinar, y su gran pasión es combatir la medicalización excesiva, especialmente en fibromialgia, dolor crónico inespecífico y trastornos del sueño.