Ainhoa González y Daniel Gallardo, fisioterapeutas con enfoque centrado en el sistema nervioso como pilar terapéutico, comparten dos casos clínicos de gran impacto con la tecnología NESA en su clínica.
El primer caso es un paciente con cáncer con metástasis múltiples que, tras radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia, desarrolló dolor neuropático severo, falta de propiocepción y síntomas atáxicos. El roce de las sábanas era insoportable y pisar cualquier superficie un suplicio. Tras 8 sesiones de NESA los resultados son sorprendentes: duerme mejor, el roce ya no le molesta y al pisar la alfombra siente de nuevo el pie, algo que él mismo describe como «el pie vuelve a sentir».
El segundo caso es una paciente con fibromialgia de varios años con dolor, fatiga, insomnio y problemas digestivos graves, que llegó con un folio entero de medicación. En 10 sesiones mejoraron hábitos y sintomatología, y en 4-5 meses pasó de ser prácticamente inválida a acudir al gimnasio semanalmente, dormir bien y haber reducido drásticamente la farmacología.
Destacan que ambos casos se podrían haber abordado sin NESA, pero los resultados no habrían llegado ni de lejos con esa rapidez. Valoran especialmente que NESA abre la puerta a pacientes abandonados por el sistema, llenos de fármacos sin solución real.