Rubén Alonso, fisioterapeuta, osteópata y licenciado en Cafid, trabaja en una clínica en el barrio de Malasaña, Madrid, y lleva aproximadamente un mes usando la tecnología NESA. Su clínica destaca por el trato personal y la formación continua, incluyendo la incorporación de nuevas tecnologías.
Su mensaje central es la relación directa entre sueño y dolor crónico: el paciente que duerme mal siempre presenta correlación con patologías físicas y psicológicas crónicas. NESA le ha permitido abordar el sistema nervioso autónomo, algo que la fisioterapia convencional nunca había podido tratar directamente, consiguiendo no solo que los pacientes duerman más horas sino que esas horas sean de mayor calidad, con impacto directo en la regeneración celular y la recuperación tisular.
Aunque su experiencia es muy reciente, ya observa que los pacientes crónicos que mejoran el sueño con NESA responden significativamente mejor al resto de tratamientos físicos, algo que sin esta herramienta no conseguía. Valora especialmente el respaldo científico que NESA está construyendo a través de publicaciones y casos clínicos, considerándolo fundamental para que la tecnología gane reconocimiento dentro de la medicina.
Conecta el uso de NESA con un problema social creciente: la hiperconectividad digital que genera estrés, ansiedad y deterioro del sueño en la población general.