Carmen tiene 71 años, está jubilada y comparte en este testimonio su experiencia personal tras atravesar un episodio de dolor lumbar muy intenso. Relata que, aunque siempre había padecido de la espalda, en esta ocasión el dolor —irradiado hacia la pierna— llegó a impedirle por completo su vida diaria: no podía levantarse de la cama y apenas apoyar el pie en el suelo le hacía gritar. Describe con crudeza lo que supone convivir con un dolor así, hasta el punto de afectar profundamente a su ánimo.
Cuenta que había acudido al médico y al hospital, donde le administraron tratamiento que le alivió solo parcialmente, sin que el dolor cesara. En la consulta de la fisioterapeuta Aída Sabina le plantearon abordarlo con neuromodulación no invasiva, explicándole que se trataba de un proceso progresivo e indoloro.
Carmen describe una evolución muy favorable: relata que ya en una de las primeras sesiones empezó a notar cómo disminuía el dolor y que, a lo largo de un tratamiento de diez sesiones, llegó a encontrarse sin dolor. Explica que pudo retomar poco a poco sus actividades habituales, incluido el yoga, y que recuperó el ánimo y las ganas. Concluye expresando su enorme agradecimiento y satisfacción, y contando que comparte su experiencia con otras personas de su entorno cuando ve que sufren dolores similares.