María José Gimeno

Paciente

«Nesa me había bajado tanto el nivel de dolor que mi cerebro podía atender a otras cosas que no fueran aguantar el dolor todo el día.»

Descripción del video

María José tiene 45 años, es maestra vocacional y comparte en este testimonio una experiencia personal larga y profunda. Hace siete años fue diagnosticada de fibromialgia, lo que supuso a la vez un alivio —por fin ponía nombre a lo que sentía— y una preocupación, al asumir su carácter crónico. Convivía con dolor generalizado, cansancio constante, contracturas y un descanso muy deteriorado, en un periodo además marcado por un duro proceso emocional tras el fallecimiento de su hermano.
Relata que, mientras se trataba con la fisioterapeuta María González, esta le propuso incorporar la neuromodulación no invasiva, sobre todo para el descanso. El tratamiento se centró en su dolor generalizado y su fatiga, y María José describe una mejoría que llegó pronto: empezó a dormir mucho mejor, a sentirse más relajada y, de forma muy significativa para ella, a reducir la medicación de la que dependía a diario.
Cuenta un momento que vivió como un punto de inflexión: al disminuir el dolor, sintió que su mente quedaba libre para atender otras cosas, y describe un profundo desahogo emocional. A día de hoy mantiene sesiones muy espaciadas y aumenta la frecuencia en los momentos de más dolor o estrés. Para ella, la tecnología es un complemento más dentro de su cuidado integral —junto al descanso, la alimentación y su terapia psicológica— que la ayuda a mantener el equilibrio en su día a día.

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