Mª del Mar

Trabajadora del Hospital Don Benito-Villanueva, servicio de quirófano

Desde el primer día con NESA noté mejoría: dejé de ir tantas veces al baño y ya no necesitaba usar protección. Además de mejorar mi incontinencia, me siento más relajada, duermo mejor y vuelvo a vivir. Recomendaría este tratamiento a todos; su llegada al hospital ha supuesto una verdadera oportunidad.

Descripción del video

María del Mar, trabajadora del Hospital Don Benito-Villanueva en el servicio de quirófano, comparte su experiencia con un problema de incontinencia urinaria que había condicionado de forma muy importante su vida diaria. Según relata, la situación le generaba una gran carga emocional y una sensación continua de agobio, hasta el punto de tener que organizar su rutina en función de compresas, cambios de ropa y visitas frecuentes al baño durante su jornada laboral. Antes de iniciar este tratamiento había probado ejercicios de suelo pélvico y medicación oral, pero los resultados no fueron suficientes y, con el tiempo, volvió a empeorar.
En este contexto, decidió participar en el tratamiento con NESA cuando surgió la oportunidad en el hospital. Desde el primer día comenzó a notar pequeñas mejorías, especialmente en la frecuencia con la que tenía que ir al baño y cambiarse. Con el paso de las sesiones, la evolución fue mucho más evidente: dejó de necesitar compresas de forma constante y recuperó una libertad que llevaba años sin experimentar. Según explica, uno de los momentos más significativos fue darse cuenta de que había salido de casa sin protección y no la había necesitado. Para ella, eso supuso un cambio enorme en seguridad, autonomía y calidad de vida.
Además, refiere una mejora en el sueño y en la sensación general de relajación. Actualmente continúa en fase de mantenimiento y valora esta experiencia como un punto de inflexión que le ha permitido, en sus propias palabras, “empezar a vivir otra vez”.

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