El testimonio de José María Bello, fisioterapeuta del Centro de Fisioterapia Bello, y de Inma González, madre de Alba, pone en valor el impacto que puede tener un abordaje terapéutico complementario en pacientes pediátricos con necesidades complejas. Alba, una niña de 10 años con parálisis cerebral, ataxia y retraso psicomotor, presentaba dificultades importantes relacionadas con el sueño, la concentración, la coordinación y la inquietud motora, aspectos que condicionaban significativamente su bienestar diario y el de su entorno familiar.
Ante esta situación, el equipo decidió incorporar la tecnología NESA como parte de su tratamiento habitual. Según explican, uno de los principales interrogantes iniciales era si Alba sería capaz de mantenerse tranquila durante las sesiones. Sin embargo, la respuesta fue positiva desde el primer momento, observándose una buena tolerancia al tratamiento y una evolución favorable desde las primeras aplicaciones.
Su madre destaca especialmente la mejora en la calidad del sueño y en el descanso, así como una reducción del nerviosismo, de ciertos movimientos estereotipados y de la inquietud general. Además, señala avances en la atención, en la disposición para realizar actividades y en el estado de ánimo, factores especialmente relevantes en pacientes que requieren múltiples terapias y procesos de intervención prolongados.
Para ambas partes, la experiencia con NESA ha supuesto una mejora tangible en la calidad de vida de Alba. El mensaje que transmite este caso es claro: aunque no siempre exista una solución definitiva, sí pueden abrirse nuevas vías para mejorar el bienestar, la calma y la funcionalidad del paciente.