Diego Romaña, fisioterapeuta de Santander, especializado en todo tipo de pacientes — patología crónica, aguda y deportiva — incorporó NESA por su capacidad de incidir en el sistema nervioso autónomo, una dimensión que su abordaje habitual de terapia manual y ejercicio terapéutico no cubría de forma directa.
Define NESA como una herramienta que añade una incidencia bioeléctrica al tratamiento, abriendo una vía de actuación con efectos muy beneficiosos a medio y largo plazo, especialmente en pacientes crónicos. Destaca que el paciente no solo mejora en la patología que le trae a consulta, sino que experimenta mejoras en aspectos de los que ni era consciente: fatiga, sueño y bienestar general, logrando así un abordaje verdaderamente global.
Su visión económica también es clara: invertir en salud y en tratamientos con enfoque global siempre es una apuesta acertada, incluso en momentos de crisis, porque los pacientes satisfechos revierten positivamente en la clínica a medio y largo plazo.
Aunque su testimonio es conciso, transmite la convicción de un profesional que ha encontrado en NESA la pieza que le faltaba para complementar su práctica clínica habitual y llevarla a otro nivel.