
María Barrientos es fisioterapeuta con casi treinta años de experiencia y dirige la clínica Barrientos, en Ponferrada (León), donde trabaja junto a un equipo de siete fisioterapeutas. En este testimonio comparte su experiencia tras tres años incorporando la neuromodulación no invasiva, que describe como el complemento ideal al trabajo que ya venían desarrollando y como la herramienta que sentía que le faltaba, hasta el punto de haber realizado todas las formaciones que ofrece el equipo de NESA.
Explica que su clínica se dedica sobre todo a la parte estructural, con especial atención al ámbito visceral y al suelo pélvico, tanto femenino como masculino, y que aplicar esta tecnología supone, en sus palabras, «la cereza encima de la tarta»: el remate a una buena terapia manual y a una pauta de ejercicios, aquello a lo que no llega con las manos. Defiende firmemente la terapia manual, pero subraya que hay aspectos —como la regulación del sistema nervioso autónomo— donde esta herramienta aporta algo que otras técnicas no alcanzan.
Comparte un caso que recuerda especialmente, el de una persona con un cuadro de larga evolución en el que la neuromodulación se ajustaba a lo que podían ofrecer desde la fisioterapia, y en el que percibió un cambio muy significativo. María concluye recomendando esta tecnología a otros compañeros, especialmente a los profesionales con amplia trayectoria, como una forma de sumar calidad a su trabajo.