
Mario Román, piloto profesional de enduro, comparte en este testimonio su experiencia personal con la neuromodulación no invasiva a lo largo de una temporada especialmente exigente. Explica que, al competir en el campeonato del mundo de SuperEnduro —disputado en invierno—, encadena cerca de seis meses de actividad continuada, lo que le ha permitido probar la tecnología en multitud de situaciones distintas.
Relata que ha percibido diferencias importantes en su recuperación y en su descanso, con un sueño más reparador, además de una mayor capacidad de concentración en carrera y entrenamientos, que le ayuda a estar plenamente presente en cada objetivo. Describe con detalle cómo la integra en la propia competición: entre manga y manga, aprovechando los aproximadamente cincuenta minutos de intervalo, se conecta en recuperación activa para afrontar la siguiente salida en las mejores condiciones.
Comparte también su experiencia en una prueba disputada en Quito, a gran altitud, donde en una ocasión anterior había sufrido fuertes jaquecas y dificultades para dormir. En esta ocasión, preparándola con la programación adecuada, relata haberse sentido notablemente mejor durante toda la semana y haber llegado a la competición con muy buenas sensaciones físicas. Concluye valorando de forma muy positiva el papel de esta herramienta dentro de su preparación y su rendimiento deportivo.