Lourdes es paciente de fisioterapia desde hace muchos años y comparte en este testimonio su experiencia personal con el síndrome de boca ardiente, un cuadro diagnosticado hacía cinco o seis años que le provocaba una sensación constante de ardor y quemazón en la boca y la lengua. Relata que, tras acudir a numerosos especialistas, le habían transmitido que no existía un tratamiento para su caso.
Cuenta que decidió abordarlo con la fisioterapeuta María González mediante neuromodulación no invasiva. La profesional explica que plantearon objetivos a nivel global para tratar de incidir en ese síndrome, dedicando además parte de algunas sesiones a una artrosis de cadera que Lourdes ya tenía diagnosticada y que cuida con movilidad, ejercicio y una vida saludable.
Lourdes describe una evolución muy favorable: cuenta que empezó a notar cambios pronto, y que con un bono de diez sesiones llegó a no sentir ya ningún síntoma en la boca, hasta el punto de no recordar la molestia que había arrastrado durante años. Menciona además un beneficio añadido en la cadera, con mayor movilidad que le permite practicar pilates con más comodidad. Concluye recomendando su experiencia, subrayando lo incómodo que resultaba convivir a diario con esa sensación de ardor.