Marta tiene 17 años y cursa segundo de bachillerato. Comparte en este testimonio su experiencia personal con los nervios y el agobio que le generaban las épocas de exámenes, en un curso que ella misma describe como muy exigente. Relata que, cuando se acumulaban las tareas y la planificación se le escapaba de las manos, aparecían los nervios, y que esa tensión acababa afectándole tanto a la hora de estudiar como de dormir o de afrontar el día a día en clase.
Cuenta que, tras incorporar las sesiones de neuromodulación no invasiva, fue notando una mayor sensación de calma de forma sostenida en el tiempo, no solo durante el tratamiento. Describe que su mente estaba más relajada, que dejó de tener constantemente presente todo lo que debía estudiar y que situaciones que antes la habrían agobiado de inmediato pasó a tomárselas con más tranquilidad.
Marta explica que ese cambio se reflejó especialmente en los exámenes: mientras en la primera evaluación los nervios llegaron a jugarle malas pasadas, en la segunda afrontó las pruebas con más serenidad, leyéndolas con calma y concentrándose mejor. Concluye recomendando su experiencia a otros estudiantes, sobre todo en cursos exigentes, subrayando que, para ella, la tranquilidad ha sido fundamental para rendir mejor.